Porqué seguimos queriendo una marca, aún cuando nos ha decepcionado.

Posted by | noviembre 17, 2016 | Sin categoría | No Comments

Hoy en día, tener una mala experiencia con alguna marca es algo habitual. Dependiendo qué tan mala sea esa experiencia y de muchos otros factores, algunos repetirán con la marca o no.

Esto tiene una respuesta sencilla, el fenómeno “Lovebrand”. En otras palabras, significa amor incondicional hacia una marca. Esto no entiende de razones sino que va más allá.

No existen motivos lógicos, sino que los mueven sentimientos.

Las marcas más “queridas” según el informe sobre las lovebrands elaborado por Accenture son Apple, Netflix, Google, Microsoft y Youtube.

En el caso de Apple, la marca ha logrado ser deseada por millones de personas en el mundo. Cada septiembre, fecha en la cual se lanzan los nuevos modelos de iPhone, todos los seguidores de Apple quieren adquirir el nuevo producto incluso teniendo el modelo anterior casi intacto.

No cambian el producto por deterioro, ni por fallos. Lo cambian porque quieren tener el último modelo de su marca favorita. Eso es lo que se llama fidelidad.

La respuesta al porqué queremos tanto una marca es por el hecho que tiene una atención al cliente excelente, y una política de empresa muy eficiente. Un ejemplo de esto es que durante un año entero a partir de la compra de un producto, si algo falla te dan uno nuevo. Esto lo valoran mucho los usuarios y hacen que el cliente esté satisfecho y quiera repetir la experiencia con la marca.

Logran que el cliente sea fiel y ni se le pase por la cabeza cambiar de marca, esto es a lo que aspiran todas las empresas.

El problema está en que no en todos los sectores es fácil conseguir esto. Si hablamos de productos de limpieza, por ejemplo, la fidelización no está tan presente.

Pero no todo es política de empresa o atención al cliente. La publicidad es en muchos casos la que logra que nos “enamoremos” de una marca. Un ejemplo muy claro es el caso de Ikea: ha sabido como cautivarnos, obtener insights muy potentes, que reflejan muy bien las inquietudes y vivencias de la sociedad. Nos gusta vernos reflejados, y eso hace que humanicemos a las marcas y las veamos más cercanas. Este es el paso fundamental para que estemos fidelizados a una marca. No solo que nos ofrezcan productos, sino también que nos hagan sonreír.

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